Un día vi un anuncio de un tipo que jugó al negro y le salió el rojo, que lo había perdido todo pero que era feliz porque tenía un coche y me pareció una auténtica mierda... Ahora entiendo ese anuncio, y sé que la felicidad está tejida con jirones de ilusión. Y que la ilusión la fabrica uno mismo con las fuerzas que le queden después de haberlo perdido todo y que no hay nadie para poner en pie ese sueño que es el más difícil del mundo. Uno espera siempre lo mejor del porvenir. Cada Navidad brinda porque tiene la esperanza de que de alguna manera todo empiece de nuevo...
.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario